En marzo de 2021, un clamor unánime recorrió las redes y las calles de Madrid, y nosotros estuvimos allí para apoyarlo. Bajo el lema #DefiendoMedialabPrado, #WeAreTheLab y #SaveTheLab, miles de voces se alzaron para proteger una institución que trasciende lo local y lo puramente cultural. Tres años después, esos argumentos no solo siguen vigentes, sino que son más necesarios que nunca para pensar el futuro de nuestras instituciones de innovación.
Un Faro de Innovación Ciudadana que Miraba a Europa
Como destacábamos en aquel momento, la importancia de Medialab-Prado radica en su naturaleza ligada a la innovación social y ciudadana. No era un simple centro cultural de exhibición; era un laboratorio de producción, un espacio de encuentro donde la comunidad desarrollaba proyectos colaborativos de impacto supramunicipal.
Era, y sigue siendo, ilógico que mientras en toda Europa se consolidaban y replicaban espacios inspirados en el modelo «medialab» como centros críticos de desarrollo e innovación (pensemos en la red de Citizen Labs en Francia o los FabLabs en los Países Bajos), en Madrid se tomara la decisión de eliminar o infravalorar su núcleo original en la Serrería Belga. Esa desconexión entre la tendencia europea y la política local fue una de las mayores contradicciones de la crisis.
Mucho Más que un Edificio: Una Metodología y una Comunidad
La defensa de Medialab-Prado no era solo por un edificio emblemático, aunque su ubicación en el Eje Prado-Retiro (hoy Patrimonio Mundial) era parte de su identidad. Se defendía una metodología de trabajo pionera: las convocatorias abiertas para la producción de prototipos, la figura de los mediadores, la cultura libre y los procomunes. Se defendía una comunidad de miles de colaboradores internacionales, investigadores, artistas y vecinos que habían convertido a Madrid en un referente mundial del procomún urbano.
El Futuro: Pensar en Claves de Innovación Institucional
El post que apoyamos en 2021 planteaba una cuestión fundamental que sigue sin resolverse del todo: tenemos q pensar su futuro en claves de innovación institucional. La crisis de Medialab-Prado evidenció la necesidad de debatir sobre la titularidad, competencias y, sobre todo, la gobernanza de este tipo de centros.
Las instituciones de innovación ciudadana no pueden gestionarse con los mismos modelos burocráticos que un museo tradicional. Requieren autonomía, flexibilidad y mecanismos de participación real de la comunidad en la toma de decisiones. El debate sobre el futuro de Medialab debe ser un debate sobre cómo construimos una institución pública más permeable, colaborativa y resiliente.
Por eso, hoy seguimos diciendo con la misma fuerza que entonces: #Juntas somos más fuertes, #SomosMediaLabPrado, #SalvemosMediaLabPrado, #TodosconMediaLabPrado.







